Mi experiencia en un Safari en África

Podemos asegurarte sin temor a equivocarnos que recordarás con amor por el resto de tu vida tu safari en África. Si vas en familia, es aún mejor. Es difícil describir las sensaciones al compartir el mismo espacio con los animales más majestuosos del planeta. Pero de igual manera, trataremos.

En tu vuelo hacia Johannesburgo procura tener un asiento en la ventana, porque podrás empezar a disfrutar de las bellezas africanas incluso antes de aterrizar. Desde ahí hay una serie de reservas y parques nacionales de las que puedes escoger, pero una de las más famosas es Kruger.

El Parque Nacional Kruger tiene una alta concentración de animales, incluidos los “grandes 5”, es decir: leones, rinocerontes, búfalos, elefantes y leopardos. Al estar cara a cara con rinocerontes blancos y ver hasta las arrugas de su piel, sientes una increíble mezcla de tensión y anticipación cuando dejan el vehículo pasar, sin quitar sus ojos de encima tuyo.

Es realmente una experiencia abrumadora. Estar a pocos metros de los animales más grandes del Planeta Tierra en su estado natural es a la vez enternecedor, atemorizante y sorprendente. Es imposible distraerse en ese momento porque es algo realmente nuevo, que nunca has experimentado y que no volverá a repetirse.

Para que África nunca pare de impresionarte puedes escoger entre una variedad de hospedajes, muchos ubicados cerca de un abrevadero, donde se pueden observar los animales que van a tomar agua.

Para que regreses sano y salvo a casa, recuerda siempre hacerle caso a tu guía, no salir del vehículo, conocer tus rutas de escape y permanecer callado, para no provocar (o ahuyentar) a los animales.

Más safaris

África también ofrece muchas otras opciones para la aventura. Hay muchos ecosistemas y experiencias diferentes, con algo para encantar a todo el mundo. Estos son otros de los safaris que puedes hacer en el continente africano:

-Monte Kilimanjaro: el ascenso al tope de los 5.895 m del Monte Kilimanjaro es uno de los destinos más famosos del mundo. Para este viaje vas a necesitar estar en forma y llevar ropa para el frío.

-Reserva Forestal Bwindi: la naturaleza impenetrable te recibirá con volcanos, cascadas, una comunidad de enormes gorilas y 23 clases distintas de osos.

-Parque Nacional Etosha: aquí podrás ver una cantidad de oasis, rica vida salvaje y hospedarte en el Campamento Onguma, construido en el tope de los árboles.

-Parque Nacional de los Volcanes: Ruanda te recibirá con paseos por la densa selva, volcanes, pastizales y piragüismo y una comunidad de gorilas de 350 miembros aprox.

-Reservas privadas: a lo largo de África hay una variedad de haciendas dedicadas a preservar la naturaleza y donde se pueden hacer Safaris, ir de caza o acampar.

 

¿No te acaban de dar ganas de estar viendo jirafas y elefantes, con el sol en tu cara? Para compartir estas experiencias con tus seres más queridos, contacta a Viajamor para ir desde tu casa al Safari de tus sueños.

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EN TU FIESTA ME COLÉ. MARRAKECH.

Mi vida es un continuo cambio, no me preguntéis por qué, pero es así. No sé si en otra vida fui camaleón o transformista, pero el tema es que no soy capaz de dejar las cosas estar. Así que, en estos días, me estoy mudando de casa por enésima vez. Como podéis imaginar, mi novio es inmensamente feliz con esta tara mía y mucho más feliz aún con mi perpetua promesa de que ésta vez va a ser la última.

Y ahí estábamos los dos ayer entre cajas (yo feliz y él considerando seriamente el divorcio), cuando aparecieron unas fotos de un viaje a Marrakech que hicimos hace unos años. Creedme si os digo que esas fotos han salvado mi relación. Con el cabreo que tenía “elamordemisamores” se le pasó de golpe al recordar aquellas vacaciones navideñas.

Veréis, contratamos un viaje organizado, bien baratito porque en aquélla época estábamos más tiesos que la mojama. Así que salimos de Madrid en un autocar rumbo a Granada donde visitamos la Alhambra y los jardines del Generalife. Ni falta hace que os diga que su belleza corta la respiración. Se queda una así como arrebatada. ¡Cómo vivían los nazaríes, oiga! ¡Qué jardines! ¡Qué frescor! Y yo que me creía la reina del mambo por tener terraza en Madrid.

Tras llegar a Algeciras, cruzamos el Estrecho de Gibraltar en el ferry rumbo Marruecos. Consejo: Recuerda llevar contigo todo lo que necesites antes de la travesía. Después, la bodega se cierra a los pasajeros y no podrás coger nada.

Al llegar a tierra, hicimos una visita a la ciudad amurallada de Asilah, una preciosa y turística localidad costera con cierto regustillo a los pueblos de las playas gaditanas. Las puertas Bab Homar y Bab Kasba, la torre Menagem y el Palacio de Raisuni son algunos de los lugares imprescindibles de este enclave.

Tras una breve visita a Casablanca, paramos en Rabat. A pesar de que la imagen que tenía de esta ciudad no era precisamente buena, debo decir que le encontré su encanto. La Torre Hassan, la Kasbah des Oudaias y el Palacio Real dan una idea de la belleza de este lugar.

Mi recomendación es que des un paseo por la Medina de Rabat. Y no, no empieces a imaginar cientos de vendedores persiguiéndote por todo el mercado cual gato al olor de las sardinas. Lo mejor de este zoco es que puedes pasear, tranquilamente, sin verte sometido al típico acoso al turista. Una delicia.

Finalmente, llegamos a nuestro hotel en Marrakech para pasar la noche de fin de año. Desde ese momento y hasta nuestro regreso, el viaje se convirtió en una sucesión de golpes de buena suerte y diversión que jamás se ha vuelto a repetir en ningún viaje.

Para empezar, nada más llegar al hotel nos comunican que debido a la gran afluencia de público, por coincidir ese año la Fiesta del Cordero con el año nuevo, debían trasladarnos a un hotel de 5 estrellas. Así, como lo oís, nos hicieron un upgrade hotelero en plena noche de fin de año. Ni que decir tiene que, por aquel entonces, yo no había visto un hotel así ni en pintura.

Ya instalados en nuestra nueva y lujosa habitación, nos comunican que, si bien tendremos una cena mejor que la contratada en el primer hotel, no tendríamos acceso a la cena de gala y posterior fiesta que se celebraba esa noche allí. Pues con la ignorancia y el morrazo da la juventud, decidí que de cena de tercerola, nanay, que la menda se había llevado hasta allí su vestido de nochevieja y que se lo ponía esa noche sí o sí.

Y así fue como, en pleno Marruecos, yo, que no consigo colarme ni en el Mercadona, arrastré a mi chico a la cena y la fiesta más alucinante a la que he asistido jamás. Y lo que es mejor, por la patilla. El pobre aún se pone rojo como un pimiento cuando se acuerda. El fin de fiesta en el que me subí a cantar al escenario me ha prohibido contarlo, y como lee esto, o eso dice, mejor volvemos a lo que os interesa.

Algunos lugares que no te puedes perder en Marrakech son:

  • La Plaza de Jama el Fna: donde se desarrolla el día a día de los marrakechíes. Sí, sí marrakechíes, majos, que lo he buscado en Google.
  • La Mezquita Koutoubia: edificio más alto de la ciudad y modelo de las mezquitas de Rabat y de la Giralda de Sevilla.
  • Medersa Ben Youssef: es la madraza más grande de Marruecos. Aunque en sus buenos tiempos albergaba a más de 800 estudiantes cerró sus puertas, como escuela, en 1960.
  • El Palmeral de Marrakech y los jardines de Menara y Majorelle: aunque menos conocidos te recomiendo que no te pierdas Majorelle.
  • El Zoco: Lugar donde los locales compran y los vendedores tratan de hacer el agosto con los turistas. Es por esto que no sólo puedes sino que debes regatear.
  • Barrios de Guèliz e Hivernage: Es la zona más europea de Marrakech. Vamos, que te encuentras un Zara a la vuelta de la esquina. Su calle más famosa es la Avenida Mohammed V.

Los amigos que hicimos por el camino, y el regateo más largo de la historia para conseguir la alfombra que aún decora mi salón, os lo cuento en otro post. Ahora os dejo que la mudanza me espera, aunque, si os digo la verdad, no sé yo si esta casa termina de convencerme…  😉

Mer

 

 

 

 

 

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EL BLOG DE MER

“Escoge un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida” (Confucio).

Esas fueron las dos líneas que cambiaron mi vida y, por lo tanto, las mejores para comenzar este blog.

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¿Os acordáis de aquél anuncio de Coca Cola de un tipo que lo dejó todo para montar un chiringuito en la playa? Pues esa soy yo. Hace unos años dejé mi puesto en una multinacional y creé mi propia agencia de viajes, así que Viajamor es mi “chiringuito en la playa”, mi sueño hecho realidad y sobre todo, lo que me permite cumplir los sueños de otros y los míos propios.

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No pretendo dar lecciones y tampoco vender nada, pero si de verdad quieres ir a sitios únicos y diferentes en cada destino, esta va a ser tu mejor guía de viajes. Aquí te quiero contar mis escapadas de fin de semana, mis destinos favoritos, mis viajes de aventura, y los cientos de trucos que he acumulado en mis años de trotamundos. Me encanta tener feedback y leer tus comentarios, tips de utilidad, para toda la comunidad viajera. Quiero que descubramos juntos todas esas pequeñas cosas que hacen de cada rincón del planeta un lugar único e irrepetible.

MIS AMIGOS

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Si hay una constante en mi vida son mis amigos. Siempre están ahí y, claro, esta vez no podía ser menos. Sus aventuras y desventuras también van a ser parte de este blog: Los viajes de buceo de Nelson, los safaris de Hernán o las rutas gastronómicas de Mar ocupan una gran parte de mi vida que espero os divierta e inspire tanto como a mí.

MI FILOSOFÍA

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En este punto no me gustaría recurrir al manido “Carpe Diem”, pero, ¿Sabes qué? ¡Carpe Diem, amigo! Porque la felicidad no va a venir a buscarte. Si no sales ahí fuera a cazarla, ella no se va a acordar de ti. Así que recuerda: exprime cada minuto, viaja, ama y cumple tus sueños hoy, porque el mañana sólo es una promesa.

Un fuerte abrazo

Mer

 

 

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