I LOVE MIAMI

Se confirma, odio el frío. Ya no espero ni a que llegue el invierno para empezar a quejarme, es saber que los rayos de sol tienen los días contados, y ya estoy eligiendo una playa a la que huir. Además, cuando algo me gusta no me importa repetir, así que he pensado que, en cuanto pueda, me voy a Miami. No sé si he sido abducida por Don Johnson o por la rubia de CSI pero el caso es que a mi Miami me encanta. Estoy deseando ver una playa, cuerpos bronceados, y mucha silicona. Así de vana y superficial que es una, oiga.

Este va a ser mi cuarto viaje a la ciudad mágica, por lo que mejor me salto las recomendaciones tipo: Ocean Drive, Bayside Marketplace o Little Havana, que ya conoces por las pelis y puedes encontrar en cualquier guía, y voy a ir a lo que mola, a lo que no te puedes perder pero nadie, salvo moi, te va a contar.

Para empezar, creo que si vas a ir a Miami es mejor que no finjamos que es un viaje cultural. Así que, me ahorro los rodeos y te cuento dónde comer, dónde comprar y cuáles son las mejores playas.

PLAYAS EN MIAMI:

Las mejores playas de Miami son Crandon Park y Bill Baggs Cape Florida State Park. La primera es bastante turística y la segunda es más salvaje, aunque ambas son increíbles a su manera.

Si pasas del relax, el surf y la familia, y lo que quieres es pegarte la juerga padre, tu lugar está en South Beach. Para que te hagas una idea, aquello es como estar dentro de una serie americana: gente guapa, mucho músculo y Mitch Bucanan saliendo de la caseta de los vigilantes de la playa (bueno, igual en esto último se me ha ido un poco la mano). Y ya que estás, si lo que quieres es ver celebrities, pásate por Nikki Beach, el beach club más famoso del mundo.

También te digo que si de verdad te apetece ver playas alucinantes, desde Miami hay cruceros a Bahamas por poco más de 100 €.

COMPRAS EN MIAMI:

En Miami puedes encontrar algunos de los mejores outlets de EEUU. Los más cercanos son Aventura Mall o Dolphin Mall, pero, mi consejo es que alquiles un coche y vayas hasta Sawgrass Mills, en Fort Lauderdale. Es el 4º centro comercial más grande del mundo.

Si pasas de outlet y tu bolsillo no tiene tantos agujeros como el mío, en Coral Gables o Coconut Grove encontrarás algunas de las mejores boutiques de América.

COMER EN MIAMI:

Aunque la mezcla cultural ofrece una diversidad de restaurantes capaz de satisfacer todos los gustos y bolsillos, hay varios sitios que merece la pena destacar:

El primero, y mi favorito, es el Joe´s Stone Crab (http://www.joesstonecrab.com). Tienen unas patas de cangrejo que quitan el sentido. Eso sí, tienes que estar listo porque no reservan y, aunque el sitio es enorme, las colas que allí se forman también lo son.

Para comer buena carne lo mejor de lo mejor es Smith and Wollensky (http://smithandwollensky.com).  Aunque el ambiente es un poco casposillo, la comida y el servicio es excepcional. Lo malo es su precio, si no vas muy boyante, déjalo para la próxima visita.

No puedes pasar por Miami sin comer en un restaurante cubano, y no hay otro como Versailles. Es muy económico y dudo que consigas terminar toda la comida de tu plato.

El brunch de los domingos en el restaurante Gibraltar, en Biscayne Bay, es, sencillamente, perfecto.

Por un sol que brilla todo el año, porque es taaan latino, porque mira al mar, y porque lo mismo te da una juerga que una excusa para escapar del mundo, yo, lo tengo claro: I LOVE MIAMI.

Mer

¿Conoces algún sitio único y diferente en Miami? Cuéntamelo y lo incluiremos en esta entrada. ¡Espero tus comentarios!

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Si quieres saber más de EEUU no te pierdas mi entrada sobre Nueva York: http://www.viajamor.com/blog/un-mordisco-a-la-gran-manzana-nueva-york/

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48 HORAS EN MILÁN

Haciendo los deberes, así me pilla hoy esta entrada de mi blog. Y es que, no es por dar envidia, pero me voy a Milán. La vuelta de las vacaciones me ha sentado como un tiro, y necesito regalarme una escapadita de fin de semana, y fingir que aún no ha acabado el verano y que sigo siendo libre.

Como esta va a ser mi primera vez en la capital de la moda, estoy buscando toda la información posible para no perderme nada. Y debo decir que, para empezar, me he dado cuenta de que entre “Imperdibles”, ”Sitios chic”, “Lugares de culto” e “Imprescindibledeverdadnotelopierdas”, con un fin de semana no tengo ni para empezar. Así que, os cuento mi lista de prioridades y espero los consejos de todos los que ya hayáis estado por allí.

  1. IGLESIA DE SANTA MARIA DELLE GRAZIE: Aquí no negocio, ya os lo digo. Para mi, la obra del gran Leonardo Da Vinci bien merece un viaje. Es más, sería capaz de ir, ver La Última Cena y volver a Madrid sin despeinarme. Eso sí, he reservado ya, porque creo que no soy la única que ha tenido esta ocurrencia y la lista de espera llega al infinito y más allá. Por cierto, si alguna vez necesitas conseguir entradas no dudes en ponerte en contacto conmigo, te ayudaré encantada, eso si, hay que hacerlo con suficiente anticipación: http://www.viajamor.com/contacto.
  2. IL DUOMO: Hombre, no creo yo que a nadie le sorprenda que me haga ilusión conocer el lugar más emblemático de Milán. La catedral no parece muy grande en foto ¿Verdad?. Pues resulta que es la tercera más grande del mundo y puede albergar hasta 40.000 personas. Me he enterado también de que se puede subir al tejado. La entrada cuesta 8€ si vas en ascensor, y 5€ si subes por la escalera. ¿8€? Espero que mi chico tenga el día vago y me invite, porque vaya tela.
  3. LA SCALA: No sé que me diréis de esto pero, en mi opinión, es una cita ineludible. Además, hay una magnífica visita guiada, y estoy valorando ir por la noche a disfrutar de una buena ópera. Aquí podéis encontrar el programa y las entradas para este año: http://bit.ly/1QvmLUI
  4. LA GALERIA VITTORIO EMANUELE II: Por lo visto, es como un centro comercial de los de aquí pero para ricos. Y está lleno de firmas de lujo de esas que hacen que se te pongan los dientes hasta el suelo. Aunque seguramente no pueda comprar ni un triste recuerdo, el edificio en sí mismo es una joya, con bóveda de cristal del siglo XIX, así que, prometo no frustrarme y disfrutar de las vistas.
  5. EL CASTILLO SFORZESCO: El famoso castillo de la familia Visconti esconde en su interior nada menos que ¡12 museos!. La entrada al patio central es gratuita y la de acceso total cuesta sólo 3€ (1,50€ para estudiantes y mayores de 65 años). Como no dispongo de mucho tiempo, creo que este “Todo en uno” me va a venir de perlas.
  6. LAS TRES CES: O lo que es lo mismo, lo que yo no me pierdo vaya donde vaya: Comida, cafés y cócteles. Hablamos de Italia, así que la experiencia me dice que comeré bien prácticamente en cualquier lugar. Aún así, tengo antojo de un buen rissoto, y dicen que el mejor, lo ponen aquí: http://www.trattoriadaabele.it. En cuanto a las otras dos ces, ya que estoy en una ciudad tan chic, espero poder darme el gustazo y tomar un expreso en el Café Armani (http://armanirestaurants.com/milano-emporio-armani-caffe). Y un coctel en el Just Cavalli Café (http://milano.cavalliclub.com/it/). Al fin y al cabo, una también se merece sus momentos, y un poco de glamour no le hace daño a nadie, salvo a mi bolsillo, claro está.
  7. SAN SIRO: Venga, ya podéis ponerme de paleta para arriba, pero me da igual. Así es esto amigos, me chifla el fútbol, es lo que hay. No pienso pasar por Milán sin entrar en el templo del Inter. Además, es un emblema de la ciudad y un referente de la arquitectura moderna. No en vano, hay un tour guiado ¡A diario! Así que, antes de criticarme, pensad que hay mucha gente como yo en el mundo.

Y, como 7 son las maravillas, y 7 los pecados capitales, en este número me voy a quedar. Porque, no nos engañemos, el día tiene 24 horas, y creo que para un fin de semana, con esto, voy que chuto.

Un abrazo, y espero ansiosa vuestras recomendaciones.

Mer

¿Conoces Milán y quieres recomendarme algún sitio? ¿Cambiarías esta lista de “Imprescindibles? ¡Escríbeme y cuéntamelo!

Si quieres saber más de Italia, no te pierdas mi visita a Venecia: http://www.viajamor.com/blog/venecia-sin-ti/.

Consigue las mejores ofertas de viajes a Italia: http://www.viajamor.com/Viaje/ROMA-NAPOLES-Y-POMPEYA/163-202/.

 

 

 

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RIVIERA MAYA EN LA MOCHILA

MOCHILA, CARRETERA Y MANTA

Bien dice la canción de José Alfredo Jiménez que no hay que llegar primero sino hay que saber llegar. Y yo he sabido llegar a este paraíso terrenal que es la Riviera Maya.

Como me niego a pensar que los lugares más turísticos de mi país, México, quedan reservados únicamente a aquéllos que traen las carteras llenas de dólares, decidí lanzarme a conocer la Riviera Maya con mi mochila, en plan aventurero.

Sin muchos recursos para pagar un billete de avión, y viendo que el autobús de la compañía ADO, que va directo del DF a Cancún, es bastante caro, decidí apelar a la legendaria amabilidad mexicana y me atreví a hacer el viaje a dedo (o como decimos aquí, pidiendo un aventón).

Las cosas que más preocupan a cualquier mochilero experimentado son dos, y por este orden: Alimentación y hospedaje.

COMIDA Y ALOJAMIENTO

Como en cualquier parte del mundo, los supermercados son la opción más barata para los que viajamos con los cuartos contados. Otra solución es la comida callejera. Por desgracia, los puestos de tacos que tanto abundan en el D.F, escasean allí en la misma medida.

En cuanto al alojamiento, dispones de varias opciones: La más económica, por ser totalmente gratis, es acampar en Tulum. Al no contar con la infraestructura hotelera de Playa del Carmen, es más fácil encontrar lugares públicos donde poder pasar la noche. Además, como en cualquier parte del mundo, la Riviera Maya no vive sólo de los resort de lujo, existen también hostales y otros hospedajes que ofrecen la posibilidad de acampar frente al Mar Caribe por muy poco dinero.

Para aquéllos a los que les gusta ganarse las habichuelas, existen webs como http://www.helpx.net o http://www.wwoof.net, donde puedes cambiar trabajo por comida y alojamiento.

DE TURISMO POR LA RIVIERA MAYA

La Riviera Maya no sólo deslumbra por sus aguas cristalinas y su blanca arena. La combinación de cultura, descanso y diversión, hacen que este rincón mexicano sea famoso en el mundo entero.

Las excursiones organizadas a las pirámides de Chichén Itza, Coba y Tulum no son baratas, pero puedes ir a dedo, como hice yo, y disfrutar de la belleza de estas ruinas mayas.

No te pierdas los cenotes, los más famosos son el Cenote Azul y el Cenote Sagrado. Playa del Carmen, Tulum y Cancún tienen las mejores playas, así que disfrútalas, amigo ¡Son gratis!. Te aseguro que no hay una experiencia igual que bañarse en las aguas del Caribe mexicano. Además, cuando te canses de estar tirado al sol, el transporte público te lleva al centro por poco dinero. Como recomendación te diría que si puedes llega a Cozumel vía ferry , hazlo, merece la pena.

En cuanto a las actividades que te ofrecen en playas y hoteles, como nadar con delfines, snorkel y otras actividades acuáticas, elige alguna y date un capricho, al fin y al cabo has llegado hasta aquí.

UN ÚLTIMO CONSEJO

No olvides que, aunque con poco dinero, estás en el paraíso. Disfruta, conoce gente, vive a tope y no te frustres por aquello que no puedas permitirte en este viaje. Puede que la vida te esté reservando una segunda visita al paraíso.

¿Eres mochilero?  ¿Conoces la Riviera Maya? Escribe tus dudas, consejos o lo que quieras. Estoy deseando compartir experiencias contigo.

Mochilero mexicano

 

 

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EN TU FIESTA ME COLÉ. MARRAKECH.

Mi vida es un continuo cambio, no me preguntéis por qué, pero es así. No sé si en otra vida fui camaleón o transformista, pero el tema es que no soy capaz de dejar las cosas estar. Así que, en estos días, me estoy mudando de casa por enésima vez. Como podéis imaginar, mi novio es inmensamente feliz con esta tara mía y mucho más feliz aún con mi perpetua promesa de que ésta vez va a ser la última.

Y ahí estábamos los dos ayer entre cajas (yo feliz y él considerando seriamente el divorcio), cuando aparecieron unas fotos de un viaje a Marrakech que hicimos hace unos años. Creedme si os digo que esas fotos han salvado mi relación. Con el cabreo que tenía “elamordemisamores” se le pasó de golpe al recordar aquellas vacaciones navideñas.

Veréis, contratamos un viaje organizado, bien baratito porque en aquélla época estábamos más tiesos que la mojama. Así que salimos de Madrid en un autocar rumbo a Granada donde visitamos la Alhambra y los jardines del Generalife. Ni falta hace que os diga que su belleza corta la respiración. Se queda una así como arrebatada. ¡Cómo vivían los nazaríes, oiga! ¡Qué jardines! ¡Qué frescor! Y yo que me creía la reina del mambo por tener terraza en Madrid.

Tras llegar a Algeciras, cruzamos el Estrecho de Gibraltar en el ferry rumbo Marruecos. Consejo: Recuerda llevar contigo todo lo que necesites antes de la travesía. Después, la bodega se cierra a los pasajeros y no podrás coger nada.

Al llegar a tierra, hicimos una visita a la ciudad amurallada de Asilah, una preciosa y turística localidad costera con cierto regustillo a los pueblos de las playas gaditanas. Las puertas Bab Homar y Bab Kasba, la torre Menagem y el Palacio de Raisuni son algunos de los lugares imprescindibles de este enclave.

Tras una breve visita a Casablanca, paramos en Rabat. A pesar de que la imagen que tenía de esta ciudad no era precisamente buena, debo decir que le encontré su encanto. La Torre Hassan, la Kasbah des Oudaias y el Palacio Real dan una idea de la belleza de este lugar.

Mi recomendación es que des un paseo por la Medina de Rabat. Y no, no empieces a imaginar cientos de vendedores persiguiéndote por todo el mercado cual gato al olor de las sardinas. Lo mejor de este zoco es que puedes pasear, tranquilamente, sin verte sometido al típico acoso al turista. Una delicia.

Finalmente, llegamos a nuestro hotel en Marrakech para pasar la noche de fin de año. Desde ese momento y hasta nuestro regreso, el viaje se convirtió en una sucesión de golpes de buena suerte y diversión que jamás se ha vuelto a repetir en ningún viaje.

Para empezar, nada más llegar al hotel nos comunican que debido a la gran afluencia de público, por coincidir ese año la Fiesta del Cordero con el año nuevo, debían trasladarnos a un hotel de 5 estrellas. Así, como lo oís, nos hicieron un upgrade hotelero en plena noche de fin de año. Ni que decir tiene que, por aquel entonces, yo no había visto un hotel así ni en pintura.

Ya instalados en nuestra nueva y lujosa habitación, nos comunican que, si bien tendremos una cena mejor que la contratada en el primer hotel, no tendríamos acceso a la cena de gala y posterior fiesta que se celebraba esa noche allí. Pues con la ignorancia y el morrazo da la juventud, decidí que de cena de tercerola, nanay, que la menda se había llevado hasta allí su vestido de nochevieja y que se lo ponía esa noche sí o sí.

Y así fue como, en pleno Marruecos, yo, que no consigo colarme ni en el Mercadona, arrastré a mi chico a la cena y la fiesta más alucinante a la que he asistido jamás. Y lo que es mejor, por la patilla. El pobre aún se pone rojo como un pimiento cuando se acuerda. El fin de fiesta en el que me subí a cantar al escenario me ha prohibido contarlo, y como lee esto, o eso dice, mejor volvemos a lo que os interesa.

Algunos lugares que no te puedes perder en Marrakech son:

  • La Plaza de Jama el Fna: donde se desarrolla el día a día de los marrakechíes. Sí, sí marrakechíes, majos, que lo he buscado en Google.
  • La Mezquita Koutoubia: edificio más alto de la ciudad y modelo de las mezquitas de Rabat y de la Giralda de Sevilla.
  • Medersa Ben Youssef: es la madraza más grande de Marruecos. Aunque en sus buenos tiempos albergaba a más de 800 estudiantes cerró sus puertas, como escuela, en 1960.
  • El Palmeral de Marrakech y los jardines de Menara y Majorelle: aunque menos conocidos te recomiendo que no te pierdas Majorelle.
  • El Zoco: Lugar donde los locales compran y los vendedores tratan de hacer el agosto con los turistas. Es por esto que no sólo puedes sino que debes regatear.
  • Barrios de Guèliz e Hivernage: Es la zona más europea de Marrakech. Vamos, que te encuentras un Zara a la vuelta de la esquina. Su calle más famosa es la Avenida Mohammed V.

Los amigos que hicimos por el camino, y el regateo más largo de la historia para conseguir la alfombra que aún decora mi salón, os lo cuento en otro post. Ahora os dejo que la mudanza me espera, aunque, si os digo la verdad, no sé yo si esta casa termina de convencerme…  😉

Mer

 

 

 

 

 

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UN MORDISCO A LA GRAN MANZANA

La Gran Manzana, la ciudad que nunca duerme, Gotham o como la quieras llamar. La historia es que había ido ya tres veces a Nueva York y no lo conocía, oye. Lo que son las cosas, uno cree que sabe de algo y resulta que en realidad no tienes ni idea.

Aunque siempre me ha fascinado la naturalidad con la que fluye la mezcla de razas, lenguas y religiones entre la mole de cemento, nunca le había pillado yo el puntillo a esta ciudad. Claro que había visitado el Bronx, Brooklyn, Manhattan, Queens y Staten Island. Claro que había visto un espectáculo de Broadway. Y claro que había visitado la Estatua de la Libertad y la Catedral de San Patricio. Pero me sentía un poco como Ana Torroja cantando aquello de: “no haaaay marcha en Nueva York, y los jamooones son de York…”

Y es que una va con la ilusión de convertirse allí en Carrie Bradshaw, te imaginas tomando copas con tus amigas en sitios súper cool y comprando zapatos sin parar. Pero la realidad es que, en cuanto llegas, te conviertes en la típica turista en playeras y cámara al cuello subida en un autobús y mirando todo el día al cielo para ver los edificios. Y aunque, en mi caso, la tercera no fue la vencida, a la cuarta llegó el milagro: Mi amiga Pilar que lleva tres años viviendo allí me invitó a visitarla, y tengo que decir que, después de dos semanas en su casa, he caído rendida a los pies de la ciudad de Don Vito Corleone.

Como sé que incluso los que no habéis estado os la conocéis de memoria gracias a la pelis, las series y, como no, Frank Sinatra, me voy a ahorrar las recomendaciones típicas de cualquier guía y voy a ir a lo que os gusta, a lo que solo conocen los neoyorkinos de pura cepa:

Fat Cat: En el West Village. El mejor sitio para tomar una cerve, jugar al billar, al ping pong y escuchar jazz del bueno en directo. http://www.fatcatmusic.org

Apotheke: En Chinatown. Tiene un rollo clandestino que te va a encantar. Más que cócteles hacen pócimas, lo prometo. Además, ofrece música en directo y muy buen ambiente. http://www.apothekenyc.com

JG Melon: En el Upper East Side. Las mejores hamburguesas que puedes encontrar en la ciudad. Y como no solo de pan vive el hombre, también es famoso por sus bloody mary.

También te recomiendo es que seas práctico y no hagas el panoli, como yo, pagando el precio de cada visita turística por separado. Sácate el New York City Pass. Por unos 90€ te da acceso a 6 de las mejores atracciones turísticas de la ciudad: El Empire State, el Museo Americano de Historia Natural, el Museo de Arte Metropolitano, el Museo Guggenheim y el ferry a la Estatua de la Libertad y Ellis Island.

Aquí ya no hay sitio para todo lo que os quiero contar, así que os voy a dejar como en las mejores series, con la miel en los labios hasta el próximo post neoyorkino. Yo, de momento, me quedo encantada con este primer mordisco que le he dado a la Gran Manzana.

Mer

 

 

 

 

 

 

 

 

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