necesidad de viajar

¿Por qué necesitamos Viajar?

Venga que he amanecido un poco filosófica hoy, pero como os he comentado en posts anteriores, ando con una piquiña loca por agarrar una maleta y salir pirada a recorrer algún rinconcito del mundo que aún no haya descubierto; y fue cuándo se me vino a la mente esta pregunta:

 

¿Por qué necesitamos viajar? ¿Qué nos impulsa a salir de casa y abandonar nuestra “zona de confort”, como le dicen ahora los especialistas al refugio que nos construimos y que llamamos hogar?

 

Pues la verdad es que cada quién tiene sus razones. Hay quién desea simplemente escapar de la rutina. “Un cambio de aires nos vendrá bien”…como quién dice: “Estoy harto de la misma canción de todos los días, ya no lo aguanto más, joder…!!” Y en esos casos, quién vive en la montaña o parapetado en esos enormes bloques de concreto, serpenteados por asfalto, coches y demás, naturalmente se inclina por lo contrario.

 

El de las sierras busca playas y soles y arenas…y bikinis! Al de las ciudades le da igual playa, que montaña, que apacibles campos y paisajes a la orilla de algún río o lago. Y todo lo contrario de lo ordinario resulta atractivo.

Es que eso pasa incluso en el día a día, las mujeres, por ejemplo, si son morenas, quieren el pelo rubio, si lo tienen rizado lo quieren liso, si son gordas envidian a las flacas y las esqueléticas ansían ganar unos kilitos que les caerían de perlas para redondear un poco los huesos. ¿Cierto? ¿Quién nos entiende? Pues la verdad es que es sencillo, todos queremos un poco de lo que no tenemos. O un mucho, que para todo hay.

Eso por una parte. Pero también está la curiosidad. ¿Cómo es eso de que en la India hay una ciudad en que la gente mima a las ratas? Aquí las odiamos y allá las aman. ¿No me crees? Es tan fácil como tomar un vuelo a India para descubrirlo por ti mismo!

 

O ¿Dónde queda ese mar donde la gente flota sin ningún esfuerzo? ¿De verdad se puede ver la Muralla China desde la Luna? ¿Cuál es el edificio más alto del mundo? ¿Todavía quedan tribus de caníbales en el mundo? Tengo ganas de visitar el teleférico más alto del mundo. Me muero por conocer la playa más hermosa del planeta. Y así ad infinitum.

Es que la curiosidad no solo mató al gato (Hey! Una manera de decir, mejor dejemos a los gatos quietos!), también hizo posible la luz eléctrica, los coches, los trenes bala, la tele, los ordenadores…y la internet. ¡Vaya! Y por allí me enteré de que fue la invención del estribo la que hizo posible la computación. ¿Cuánto habrá de cierto en eso?

Puede que sean solo especulaciones, pero de lo que no quedan dudas, es que los seres humanos, desde que andamos en dos patas, nos hemos dedicado a viajar. Unas veces por necesidad, que no quedaba otro remedio que si no, moríamos de hambre. Pero otras por mera curiosidad de averiguar qué hay detrás de aquellas montañas. Claro está, nunca faltaron los temerosos de oficio que se encargaron de tejer toda clase de mitos para evitar que la gente viajara. Que si sigues esa ruta por mar caerás en el abismo del final del mundo. Que si detrás de aquella sierra habitan dragones monstruosos que se alimentan de carne humana. Toda una sinfonía de espantosos peligros para infundirle tenebrosos miedos al viajero curioso.

¡Pero que va! Africanos, Mongoles, Chinos, Escandinavos y prácticamente todo el mundo se movió. Pocos se quedaron quietos en su lugar de origen. Los europeos, cuando pudieron, hicieron lo mismo. Nadie se quedó quieto. Y especialmente los isleños de todas partes, ansiosos por descubrir que había más allá de sus confinadas tierras, se hicieron a la mar… y se abrieron las compuertas del mundo.

Los ciudadanos de hoy les estamos agradecidos. Por abrirnos los ojos, por entusiasmarnos con sus historias de tierras ignotas. Por despertar en estas generaciones nuestras el ansia de explorar, de aventurarnos, de ir más allá de donde estamos. Por picar nuestra imaginación hasta querer llegar a la luna y más allá. Cierto, hoy en día no hay sino que montarse en la red y viajar por las ondas. Solo que eso apenas nos sirve de aperitivo para despertarnos el apetito. Viajar es una fantasía… y todos, o casi todos, deseamos vivir una fantasía aún cuando solo sea una vez en la vida.

La ventaja de nuestros tiempos, es que los viajes están a tan solo unos cuantos clics de distancias, y no porque leyendo blogs de viajes (tipo este 😉) sientas que conoces los sitios, no, va más allá, es porque actualmente existen un montón de páginas que cuentan con un buscador online de vuelos y hoteles al mejor precio garantizado, como el que tenemos en Viajamor. Lo que hace que planificar un viaje sea muy pero muy sencillo.

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Y bueno, como siempre, que me muero de ganas por saber qué opinas, cuéntame, ¿qué te motiva a viajar a ti?

Nos vemos la próxima semana y no olvides compartir esta reflexión que he tenido hoy con tus amigos y familiares.

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